Javier Blumenfeld, pediatra de la consulta monográfica de tdah del hospital de el escorial, considera que es importante que los padres conozcan el concepto de funcionalidad del niño. JavierBlumenfeld             Hace dos años que se puso en marcha la consulta monográfica de TDAH del Hospital de El Escorial, en Madrid. El pediatra Javier Blumenfeld fue uno de los impulsores de esta iniciativa, necesaria porque los afectados de la zona estaban “bastante abandonados”. En la actualidad, al tratarse de un área de influencia pequeña, los especialistas en TDAH del hospital trabajan codo con codo con los profesores y los pediatras de Atención Primaria con “muchísimo éxito”. ¿Qué especialistas atienden los casos de TDAH en este hospital? Somos dos pediatras generales. La consulta se creó cuando en la Comunidad de Madrid se decidió que los pediatras hospitalarios salieran a cubrir los centros de salud. Cuando salimos nos encontramos con que los pacientes con TDAH de la zona estaban bastante abandonados porque estaban lejos de hospitales grandes o porque les veían neurólogos y psiquiatras de Madrid que no conocían los colegios de aquí, y porque los pediatras tampoco tenían tiempo en el centro de salud para controlar bien la medicación y la situación familiar. Así que planteamos hacer una consulta específica para que nosotros, que conocemos bien la zona (colegios, servicios sociales, otros pediatras…), pudiéramos tratar a los pacientes con TDAH. El hospital apostó por esto y llevamos ya dos años, con cerca de 500 pacientes y muchísimo éxito. ¿Qué relación tienen con los profesores de los niños con TDAH? En un sitio pequeño como el nuestro es más fácil y más rápido tener contacto con los colegios porque tenemos los teléfonos de los directores de casi todos. Además, muchos nos conocen porque dimos un curso a más de 120 profesores. Ellos saben cómo encontrarnos y nosotros sabemos con quién hablar. ¿En qué situación llegan los niños a la consulta? Es muy heterogéneo. A veces llegan muy mal, después de llevar muchos años con un trastorno claro, pero no diagnosticado; y otras veces llegan muy pronto. Muchos vienen porque el colegio da la alerta; otros porque los padres han estado en alguna de las charlas que damos en las asociaciones de padres y madres de los colegios de la zona; y otros derivados por los pediatras de los centros de salud, con los que también estamos coordinados. Está muy bien organizado porque es una zona pequeña. En ciudades grandes como Madrid todo esto es más difícil. ¿Atienden también a adolescentes? ¿Seguirán a estos niños cuando sean adultos? Ese es el gran problema, no vemos adultos. Cuando empezamos la consulta veíamos adolescentes hasta 18 años, pero ahora tenemos mucha lista de espera y nos han pedido que restrinjamos la edad hasta los 14 años. También detectamos a muchísimos padres con TDAH, porque tiene un factor genético importantísimo, pero tienen que ser atendidos en otros centros. ¿Se está detectando a tiempo el TDAH? Creo que sí, siempre y cuando todas las personas de la zona involucradas en el manejo del TDAH estén bien formadas. Los padres vienen a preguntar en cuanto tienen alguna sospecha. Pero hay zonas en otras provincias en las que no hay nada y, cuando se habla de TDAH, la gente (profesores, padres…) se asusta mucho. ¿En qué consiste el tratamiento? Diagnosticamos el TDAH en niños a partir de 7 años. Lo primero es la formación de los padres; tenemos que ayudarles a elegir qué es lo que tienen que estudiar y qué no porque ahora mismo hay mucha formación y no está tamizada. En este sentido, trabajamos mucho con la asociación de pacientes de la zona y son ellos los que ordenan la información que se transmite a los padres. Esto es imprescindible porque, si no se produce este periodo de formación, después es muy complicado el manejo del tratamiento porque no entienden para qué es. Después está la medicación, que es muy importante en el tratamiento del TDAH. Pero también es importante que los padres conozcan el concepto de funcionalidad del niño, porque hay niños que pueden cumplir los criterios para el diagnóstico del TDAH y tener una funcionalidad muy buena: van bien en el colegio, socialmente no tienen problemas… Si tienen buena funcionalidad intentamos que busquen otras estrategias de tratamiento, pero si la impulsividad y el fracaso escolar son muy marcados, es importante que empiecen con medicación. Muchas veces no quieren porque la medicación tiene mala prensa y les da miedo. Creo que es por la desinformación y por culpa de los médicos, que no nos sentamos a explicarles qué buscamos conseguir. Además de la medicación, los niños también tienen que formarse, entender qué es el TDAH y aprender a controlar sus impulsos con terapias psicológicas. ¿Cómo se le explica al niño qué es el TDAH? Siempre incluimos al niño en la consulta, no nos parece positivo no hacerlo y que no sepa para qué es la medicación. Intentamos explicarle que lo que buscamos con eso es que se concentre mejor en clase, que controle su temperamento… Se lo explicamos en muchas sesiones, con tiempo y con paciencia. Aún así, nos falta tiempo y el resto de la formación la tienen que hacer los padres. ¿Qué riesgos presenta un niño con TDAH que no está diagnosticado o tratado correctamente? Más impulsividad social, lo que provoca expulsiones de colegios; más dificultades de concentración, por lo que su rendimiento escolar es muy malo, muy por debajo de sus posibilidades reales… Como les dicen que son tontos y que son malos, se van metiendo en ese papel y, a veces, es complicado sacarles de ahí. En la adolescencia empeora todo y, si no lo pillamos a tiempo, acaban con la autoestima por los suelos y con la sensación de que no son capaces. ¿Qué consejos da a los padres y a los niños para que aprendan a convivir con el TDAH? Lo primero es que hay que encajar las condiciones que tenemos a nuestra vida. La inteligencia es sacar el mayor provecho posible a las condiciones de cada uno y a su entorno, y eso es lo que intentamos decirles. A veces es un camino complicado, con mucha presión social, pero hay que ajustar las aspiraciones futuras a la realidad: si uno no puede estar sentado estudiando, será difícil que estudie una carrera, pero podrá hacer muchas otras cosas que no son tan formales, pero que le podrán hacer tremendamente feliz y que son igual de fantásticas. Tenemos que aprender a encajar el TDAH en nuestras vidas. Fuente: www.comunidad-tdah.com Imagen: Pablo Eguizábal.

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